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Entrevista con Marcos Borregón sobre Amigos de Tara

En el periódico el adelantado de Segovia han entrevistado al compañero Marcos, miembro de Amigos de Tara y una de las personas que con su apoyo diario, viajes a los proyectos y cortometrajes sobre ellos más ha hecho por difundir el tabajo de esta pequeña ONG con la que yo también colaboro.

Como otros tantos segovianos que emigraron, Marcos Borregón anda a caballo entre Madrid y su Segovia natal. Pero el grupo de los `segovianos´ de fuera funciona como imán, y las relaciones entre ellos son constantes y fructíferas. Como hombre de cine, la crisis le está afectando con fuerza. Su natural optimismo, no obstante, le lleva a apostar por “más imaginación, creatividad y nuevas fórmulas”. Ilusionado con el rodaje de `Cien Miradas´ para Segovia Habitada, Borregón se mantiene en contacto permanente con la India a través de su ONG Amigos de Tara.

¿Muchos años ya de exilio en la capital de España?Dentro y fuera, de volver y salir, de respirar otra vez para volver. Desde los 18 años, en que hice mi primera salida.Propietario, junto a tu hermano César, de la productora “La pierna Audiovisual”.

¿Un mal momento ahora para los rodajes cinematográficos?Está achuchado en todos los sectores y también en el audiovisual. Cuando he leído en vuestra portada productor y director cinematográfico, he pensado que venía un poco grande, cuando hace un par de días leía en un diario de tirada nacional que “El cine español ha muerto”. No sé si es así de absoluto, pero lo cierto es que el formato cine lo va a pasar muy mal los próximos años. Nos exige más imaginación y creatividad, y nuevas fórmulas.

Dicen que todo director de cine alberga en su fuero interno la idea de rodar un largometraje. Lograste una candidatura a los Goya con el documental “Mera Malik”, pero ¿para cuando una película?Todo director tiene sus pequeñas historias que tiene que encontrar el momento para concretarlas. Primero, de encontrar un guión que merezca la pena para todo el esfuerzo que exige una película. Cualquier largometraje supone un montón de trabajo, y me refiero a años, en muchos casos. Hay que estar muy seguro de la idea y de que te quieres embarcar, para embarcarte y para embarcar a mucha gente que hace falta. Precisamente este año que viene tanta crisis uno de los proyectos que albergo es descansar del día a día, de la producción, y sentarme unos meses a concretar esa ideaHablemos de “Mera Malik”, el corto que te valió una candidatura al Goya.

¿Supongo que cuando lo rodaste no estabas pensando en esa opción?Lo cierto es que ese corto de puro pequeño sólo ha hecho que darme satisfacciones. Es un proyecto que surgió a posteriori. Yo estaba en la India, dentro de mi colaboración con la ONG Amigos de Tara, y grabé un montón de material, que terminó convirtiéndose un año después en “Soy Mera Malik”, y a última hora lo presentamos a los Goya porque nos permitía acceder a una subvención para inflarlo a cine, y todo terminó en una candidatura que nos dio un minuto de gloria.Un trabajo el de `Mera Malik´ que, como debe ser el cine, nos conmueve.

¿No estaba previsto que fuera ella la protagonista del corto?Rodamos entre quince y veinte horas de material. Hice seguimiento a muchos niños de la escuela que tenemos en Calcuta, a profesores, a gente del barrio. Con todo ese material, en la sala de montaje empecé a desgranar y a eliminar, y a quedarme con algo que tuviera corazón y que mereciera la pena contarse. Y ahí apareció la historia de Mera MalikUna niña india que acude a estudiar a un colegio de la ONG Amigos de TaraDesde aquella grabación han pasado ya cuatro años. Todos los niños de la escuela han ido creciendo conmigo, y yo he ido creciendo con ellos. El caso de Mera Malik tiene la particularidad de que es de los pocos niños del colegio que han dejado los estudios. Tiene una situación familiar muy complicada. Es un poco paradójico que haya abandonado el colegio. Ella que nos ha ayudado tanto en la difusión y en el compartir este proyecto, y que ha movido a tanta gente, porque en las escuelas nos piden mucho este material para mostrar cuál es el interés de gente sin recursos por acceder a una educación y con ello cambiar el círculo vicioso, y el destino que está escrito para ellos.Esa escuela es como su segunda familia para muchos de esos niños, y en algunos casos su primera familia.La escuela Tara es como un oasis en un barrio de chabolas, que ya no es chabolismo horizontal, sino vertical. Unas construcciones sin apenas servicios y acabados. La escuela es ese oasis donde los niños pueden ser niños, pueden crecer, formarse, crecer también en valores. Cuando tú vas a la Escuela tú ves niños, incluso casi de un colegio privado, porque van con su uniforme. Y detrás de cada uno de ellos hay historias tremendas: abandonos, maltrato, tentativas de matrimonios jóvenes. A una niña la hemos tenido que rescatar en dos ocasiones de su aldea donde querían casarla.

Habéis introducido la meditación como una asignatura más. Me han impactado dos frases de los niños antes de comenzar la clase: “Que pueda mejorarme a mí mismo, limpiando mi mente de odio y envidia”, “Que todos los seres, incluidos mis enemigos, seáis felices”. ¡Qué bonito!Es precioso. Es el ADN de nuestra escuela. El colegio es laico. No tiene una vinculación religiosa, pero sí creemos firmemente en los valores; y hemos descubierto por experiencia propia que la meditación es una herramienta de autoconocimiento para ellos y para que el colegio desarrolle su máximo potencial. El año pasado hemos licenciado a la primera promoción de niños y hemos visto cómo esos niños tiene muy claros ciertos valores, que nos hacen sentir muy satisfechos del trabajo, más allá de la profesión que puedan ejercer en un futuro.

¿El colegio ha crecido mucho?Son unos 300 niños, pero estamos en proceso de ampliación. Estamos intentando comprar otro edificio para acoger a más niños. Y en Nepal, a donde nos hemos extendido, tenemos unos 200.En Nepal os habéis encontrado con más problemas si cabe.Sí, costó mucho, pues era un entorno rural. Había mucho desconocimiento mutuo. Y además el tema de las castas es tremendo. Poco a poco hemos ido descubriendo por qué unos niños no se querían sentar al lado de otros.

Ingenieros intocables

Me han pasado un pdf con el artículo del País Semanal sobre la fundación Vicente Ferrer. Ha sido difícil pasarlo a formato legible y no me hago con las fotos (os pongo una sólo), pero el texto es muy interesante, un análisis profundo de uno de los muchos logros de la fundación, el de las personas que han conseguido una carrera universitaria.

Las castas más bajas de India han encontrado un hueco para sortear su destino: formación y nuevas un sinfín de ingenieros al mundo. Y en ese territorio importa el mérito, no el origen. India crece, produce y exportala historia de éxito de cuatro jóvenes intocables, la prueba del poder de cambio de la educación. 

INGENIEROSINTOCABLES‘MADEIN INDIA’ 
Por LOLA HUETE MACHADOFotografía de ÁNGEL LÓPEZ SOTO 
Nada más poner el pie en la calledesde el aeropuerto de Bangalore(capital del Estado de Karnataka), uncartel de la empresa de tecnología IBM indica:“Permítenos hacer del mundo un lugar máspequeño”. Y sí, se ve que se lo han permitido.Porque es en” lar la carretera y toparse condetalles de Occidente que arrasan: coches delujo, edificios acristalados, logos de firmasinternacionales y publicidad inundando elcentro de mansiones estilo Beverly Hills… 
Occidintoxicación, lo llaman. Todo bien global.Todo, menos el nivel de urbanización (labasura, el pobre estado del asfalto y la faltade aceras), de contaminación (el aire es irrespirable),de edificación (la mayoría de inmueblesnecesita primeros auxilios), de ruido(atroz)… Y, destacando, el contraste entrelos que tienen y los que no. Un pastel bienamasado de miseria y nuevos ricos, o ricosmuy ricos, que aturde. Hace nada, esta eraconsiderada la ciudad de los pensionistas, yahora pasa por ser la de los millonarios.Manjunatha Chakari sabe de pobreza.Es dálit –antaño llamados intocables, en esaclasificación milenaria en castas que aúnperdura y afecta a unos 200 millones de personas en el nivel inferior–,está graduado en estudios tecnológicos,lo que llaman B-Tech, tiene 24 años,una carrera incipiente y serias dificultadesen este momento para que le permitan que le fotografiemos en el interior de su empresa,NetApp, subcontrata de Wipro, gigante indiode la electrónica con 120.000 empleadosen cinco continentes. Y eso que se lo (nos)habían prometido hasta por escrito.Él lo pelea con unos y otros en las tripasde un edificio moderno, con mucho cristaldentro, y mucho espacio, césped y guardade seguridad fuera, vecino a los de Microsofto Yahoo. Hasta se ha puesto sus gafas depasta con motivos de leopardo. Pero nada.Porque nunca nada es como parece en India.Y menos ahora que anda creciendo, aritmo lento, pero sostenido, cual tortuga,gracias, entre otros, a su poderío electrónicoy programador (es proveedor de serviciosexternos mundiales, más baratos y en perfectoinglés: gran ventaja frente a China); asu medio millar de universidades, la granmayoría de Ciencias; o a sus sedes tipo SiliconValley (en Bangalore, Hyderabad y Dehli).Solo en esta esquina sur del subcontinentehay 300 escuelas de ingenieros. En laElectronic City de Bangalore se arremolinancientos de empresas del gremio, mientrasfuera crece la clase media: dicen que serán500 millones en tres lustros, urbanos, angloparlantes,embebidos de cultura de consumode marcas, provocando un boom decreatividad e innovación, y que el uso detecnologías permitirá acceder al consumo alsegmento de los pobres (de ahí, los cochespor 1.500 euros, los móviles por 19…). 
Y todo es, por momentos, una alucinación:la de una India estratificada que se balanceaentre el medievo y la ciencia ficción.Siendo el segundo país más poblado de laTierra, con más de mil millones de habitantes,300 viven en condiciones paupérrimas;la brecha de género no decae: la mitad de lasmujeres no sabe leer ni escribir; el infanticidiono cesa; los matrimonios concertados,tampoco; el trabajo infantil y el absentismoescolar son una lacra; la renta per capita en2011 fue de 770 euros, puesto número 143ºdel mundo. El contraste entre lo rural,680.000 aldeas (dos tercios de población), ylo urbano es un abismo. Eso sí, todo siemprebajo los auspicios de dioses como Shiva,Brahma, Krishna o Vishnu, tan presentescomo los pósteres de actores de Bollywood/Tollywood/Kollywood,tipo Shahid Kapoor o Kareena Kapoor.India bendita.Hasta los secretos de la escala de mandoaquí se escapan a nuestro concepto. Porqueno es tal, sino una soga que se dobla y va girandode uno a otro a través de castas, religión,formación y poder. Imposible desligarlay llegar a quien toma la decisión.Esperamos en vano, pues, junto a Manjunatha,un permiso que no llega, como lo haremos luego en la sede de IBM, en Whitefield.Donde, además, los guardas dirán (¿evidenciade que el mundo es, en verdad, más estrecho?)que hasta las fotos ¡desde la calle de sufachada están prohibidas! El fantasma delespionaje arrasa en el sector, al parecer,“puesto que Bangalore no está sola”, sonríeManjunatha luego, ya relajado, mientras hablade los suyos, de su formación, de novias yplanes. La sombra de Hyderabad, la capitaldel Estado cercano de Andhra Pradesh, esalargada desde que Microsoft decidió instalaren ella su centro de desarrollo de software.Además, Hyderabad luce más metropolitana,parece más ciudad…“Aquí hay mucho futuro”,nos dirá otro ingeniero, Shatru Naik, yatreintañero; él lo sabe bien, pues allí estudió;allí habita y se ha hecho grande, tiene casa yfamilia acomodada junto a su esposa, jueza,y allí ha dirigido y reflotado más de una empresa(Versant Technology) o dirige hoy lared social de música, Muzigle, mientras sueñacon crear una propia para formar a ingenieros.Y por allí anda como pez en el aguacon su moto sorteando peatones, todoterrenos,ricksaws y atascos planetarios.Pero seguimos en Bangalore. Y la pacienciaoccidental (como la capacidad desorpresa) tiene aquí, se ve, mucho campopara su desarrollo. Y no solo ella. ChandrasekharaNaidu, indio enjuto, cultísimo,hombre tranquilo, mueve la cabeza decepcionado:“Las castas son nuestro verdaderoproblema”, dice él, que es miembro de unasuperior, la de los propietarios. “Algún díausaré ese valor y me haré primer ministropara solucionar todo esto y más”, bromea.Siempre sonriente, él es el director del sectorde educación en la Fundación VicenteFerrer (FVF) y es quien nos ha traído hastaaquí para seguir los pasos de estos jóvenesingenieros que nacieron dálits, tribales o loque llaman backward castes (BC), los gruposmás deprimidos, en los que solo un 12% (dálits)o un 5% (tribales) tiene estudios superiores.Para ver con nuestros propios ojoscómo la educación es un motor de cambioya imparable. Lo es. Y lo vemos.Como vemos también el poder que tienela iniciativa de una sola persona irradiadacon el apoyo de otros muchos.
Educar a las castas más desfavorecidas yfavorecer su disolución, ese fue siempre elobjetivo de la FVF desde que en 1969 el exjesuitahincó el diente en los pueblos a dosaspectos: aumentar la asistencia a la educaciónprimaria y reducir el abandono escolarde los marginados a través de escuelas derefuerzo, planes de nutrición y desarrollo.“El acceso a la educación primaria de los dálitsen Anantapur ha pasado del 10% entoncesal 99% hoy”, contaba hace nada su hijoMoncho en la conferencia de TEDX en Bilbao.Luego empezaron a involucrar a lascomunidades en la gestión de la educaciónde sus hijos, mediante el pago propio a losmaestros. Y ahora corre la tercera fase: elapoyo de niños seguidos por la FVF que llegana la etapa universitaria en los 3.000 pueblosen los que están presentes. Se encargande ellos, los becan, los siguen de cerca.Pero, de momento, para paliar el asuntofotográfico, acompañamos a Manjunathahasta la sede mastodóntica de Wipro (y ahíestá la imagen, abriendo este reportaje),mientras siguen desfilando ante nuestrosojos las particularidades de este país atípicoque asumió la democracia sin contar con laclase media; que crece sin pasar por una revolución industrial al uso; que tiene su fuerteen el sector servicios, un escenario políticovolátil de 24 partidos, y donde la libertad deexpresión y la idea de Estado y de lo públicotienen un considerable peso junto con la tradición,la religión, la idolatría (hay cientos degurús, el más famoso, Sai Baba, fallecido en2011) que lo inundan todo. “¿Ves a esos vestidosde negro?”, nos dirá la traductora de laFVF, Sheeba Baddi, en el trayecto por autopista,nueva, hacia Hyderabad. “Son seguidoresde Ayyappan, dios nacido de dos hombres,ayunan para que se les perdonen lospecados”. Sheeba lo ve y lo sabe todo de sutierra, lo ofrece con ironía muy suya, y en cincoidiomas, hasta en catalán y con expresio -nes. “¿La diosa del conocimiento? La Sarasvati,esposa de Brahma, una mujer, ya ves”. 
En este crecimiento último, India, además,no está sola, sino bien apoyada por EstadosUnidos… Su emergencia como potenciaequilibra el mundo frente a China, dicen losexpertos en geopolítica. Pero en esto, quizá,Manjunatha tampoco piensa ahora, mientrascuenta que vive con su hermana, se ocupa“del scripting del lenguaje perl”, prefiereIndia a EE UU (el 25% de las iniciativas empresarialesen Silicon Valley es de indios noresidentes) y mira el cielo gris pintado a brochazospor la contaminación (el deterioroclimático es gran reto) mientras viajamos enel metro aéreo de Bangalore, recién inaugurado,donde, para variar, también te persiguenlos polis en cuanto ven cámaras. Luegonos detendremos en centros comerciales conárboles de plástico donde las parejas se retratan entusiasmadas. O en otros de más altagama, el exclusivo UB City, con vistas espectaculares,club muy british en la azotea, marcasde moda vuittonianas y terrazas dondesentarse a comer es gastar de golpe el sueldomensual de un campesino (30 euros al mes).fuerzo 
La formación de los marginados, ese sueñodel catalán Vicente Ferrer desde que aterrizóen tierras de Anantapur (entonces, sumidoen la pobreza absoluta), lo representabien la figura de otro dálit, Bhimrao Ambedkar,tan revolucionario y famoso dentro delpaís como lo puedan ser Gandhi o Nehru.La estatua de Ambedkar, bien dorada (esuna moda, cualquier adinerado se encargasu efigie), se levanta por doquier en los crucesde caminos y es como un recordatoriode que la abolición de las diferencias siguesiendo work in progress. “En la Universidadno miran de dónde procedes. Ni castas, nireligión, ni dinero; allí somos iguales. Creoque el éxito es saber estar en todas partes…eso y estudiar sin parar, sin mirar lo quehace el otro”, señalará luego Subhashini Vadathe,de 22 años, de la casta tribal, ingenierailusionada y querida en una gran empresade software, Virtusa.Ambedkar no vio contradicción entreciencia, tecnología y tradición… Y fue quiendio esperanza a los marginados de India. Élmostró en sí que podían trascender su condiciónsocial hereditaria: fue uno de losprincipales redactores de la Constitucióndel país en 1950. Definió la jerarquía de castascomo “escala ascendente de odio y descendentede desprecio”, tal como cuenta. Edward Luce, periodista del Financial Times,en un libro magnífico, A pesar de los dioses.El extraño ascenso de la India moderna.Vicente Ferrer hizo hincapié también enesa unión entre la India rural más pobre conla educación y las nuevas tecnologías, unboom ya cuando él murió en 2009: de hecho,el 61% de los universitarios becados por laFVF son hoy ingenieros. Al desaparecer, Ferrerdejó la organización igual de activaa manos de su mujer, Anne Perry (ya antesencargada de todo asunto práctico), y de suhijo Moncho. Y, además de una herenciamaterial (tres hospitales, 3.000 pozos, 1.200escuelas de refuerzo, casi 40.000 viviendassociales…), dejó otra inmaterial y valiosa: unservicio de apoyo integral en educación, vivienda,sanidad o ecología a cerca de tresmillones de personas que nunca antes lo habíantenido (como ahora mismo sucede conlas tribus chenchu de los bosques de AndhraPradesh, víctimas de la deforestación).
La fundación FVF ha sabido usar gracias a un equipode personal y voluntarios bien capacitado, lapaciencia y la perseverancia como armas eficaces en sus más de 40 años de historia enAnantapur. Allí, su sede –campus lo llaman–es cual oasis silencioso y ordenado en mediodel caos; un puro centro de descompresiónque ha ido creciendo con los años, y donde,además de la residencia de la familia Ferrer,hay oficinas y habitaciones para personal yvoluntarios que van y vienen. Cruzas la entraday es como atravesar la galaxia. El trabajode la FVF es exquisito, de hormigas quehacen camino: se ve en sus escuelas de repaso, en los centros de reuniónde las comunidades, en las casas y los hospitales,y, quizá, hasta en el silencio y el espaciocreado alrededor de la tumba de Ferrer dentrodel recinto de uno de ellos, en Bathalapalli(en un país tan hacinado). “Para acabarcon la discriminación, nosotros usamos lamás efectiva de las herramientas: la educación”,seguía Moncho Ferrer en Bilbao. 
Los beneficiarios del Programa de BecasPreuniversitarias de la FVF (1.291) han ido aestudiar a los mejores centros (de ellos, 127son ingenieros ya graduados, otros 667 estudianaún). Entre ellos, Lathamma, Manjuntha,Shatru o Subhashini representan variosestadios de evolución. Mientras Shatru Naik,curtido y con bigote, está en la división de losexpertos e independientes (empezó su carreratrabajando en la escritura de códigos yprogramas; lleva 13 años de experiencia encompañías de software; en 2004 se inició enla gestión y dirección, y se ocupa ahora decrear estrategias de negocio), otros acabande empezar o de conseguir su primer empleo.Pero son ya profesionales de tecnologías deúltima generación, y estas han introducidoen la sociedad india algo no siempre obvio ocomún: son los méritos individuales los quete hacen subir, no tu origen. Lo saben bien. Ysus retos han sido inmensos: separarse de lafamilia, enfrentarse a la ciudad desconocida,dar la talla ante tal privilegio, estudiar en lenguatelugu o kannada, y pasar luego a inglés,dominar determinadas capacidades comunicativas,“soft skills” las llaman… Característicaesta muy elástica, como veremos: aManjunatha, por ejemplo, le cuesta abrirse;Subhashini sonríe todo el tiempo y se haceamiga; Shatru no para de añadir contexto:“Las matemáticas son una especialidad india,hasta el cero como número lo es; las cienciasy la programación eran nuestro destino; RajidGandhi, el ex primer ministro, dio el empujóncon las reformas en 1990, la educaciónes hoy interés generalizado”. Y Lathamma sepresenta con un “Soy testing engineer, soyeso”, bien expresivo. Todos tuvieron que demostrarinteligencia, capacidad, entereza,objetivos claros y ganas de enfrentarse al establishmentfamiliar y local, al cambio, y alhecho de convertirse en los primeros, y quizáúnicos, universitarios de su entorno.
 Los acompañamos. Vamos a sus empresas,a sus casas en la ciudad y a ver a sus familiasen las aldeas, en un programa tan apretadocomo este texto. Nos sentamos en el rellanode la vivienda colorista de Lathamma a ver asu madre calentar el fuego para el té con lasboñigas de vaca, o a los niños cantando a lolejos en la misma escuela que ella frecuentóun día cuando su padre recogía hojas de palmay era sirviente al mando de otros. La -thamma, morena, grandes ojos, amable ysobria nos dijo: “Solo quiero mejorar, pros -perar, ganar dinero, no depender de nadie,mejorar la situación de mi familia; así, micarrera es prioritaria. ¡Hasta he acordadocon mi padre que no me agobie con temasde boda en dos años!”. Su madre, muy activaen la comunidad, sonríe. “La gente aún nospregunta por qué gastamos tanto dinero enla educación de las niñas, es mejor concertarbuen matrimonio, afirman, y les digo queyo nunca voy detrás de los tiempos, sino delante.Y si nuestra generación no pudo serindependiente, ellas lo serán”, apunta el padre.Y se ríe cuando le decimos que es unmoderno. Descansamos en el porche con lafamilia de Subhashini al completo, en Puttagundlapalli,una suerte de asentamiento con42 casas similares en las que conviven uncentenar de tribales (generalmente no semezclan, se casan entre ellos) que antes sededicaban a la recogida y venta de leña ydesde hace 15 años tienen tierras.Nos presentamos en la vivienda de losprogenitores de Shatru –con parada y festejoprevio en el centro de su pueblo, Makodiki/ an da, donde es una celebridad–, que soncomo sacados de un cuadro de principios desiglo: campesinos de cuerpo menudo y roto,gafas a lo Gandhi, esos ojos verdes inmensosde su madre bien abiertos, en una casa repletade gente y rodeada de verde por todas partesmenos por las palmeras y el azul del cielo.Una construcción de cemento, iniciada conayuda de la FVF, como las demás, sin muebles,apenas unos colchones. Y pasamos unatarde también con los de Manjunatha, en sucasa verde, limpia y nueva, donde nos contaron,coco abierto en mano, cómo el ejemplode estudio de su hijo ha cundido en su nueray entre los dálits que habitan aquí; mientraslos escolares, libros en mano, se acercan desdela escuela a mirar, huele a comida cercanay suena la llamada al rezo de las familias musulmanasvecinas con las que conviven enpaz en un mundo ya no tan pequeño. 

Un padre me dijo con naturalidad que mató a su hija

Una entrevista a Moncho Ferrer, por María Antonia Sánchez Vallejo, publicado hoy en el país:

Moncho Ferrer (Anantapur, 1971) ha estado siempre rodeado de mujeres: su madre, sus hermanas, su esposa, sus dos hijas. Y las miles de indias cuyas vidas comparte en el Estado de Andhra Pradesh, uno de los más pobres del país y escenario del trabajo de la fundación que lleva el nombre de su padre, Vicente Ferrer. La campaña Mujeres, la fuerza del cambio en India le trae desde el tórrido Anantapur —“Allí ya es verano, estamos a 43 grados”— a un Madrid de primavera veleidosa, “y mucho frío”.

A través de siete historias cotidianas de la India rural una exposición fotográfica -puede verse desde el 11 de abril en la Plaza de Felipe II de Madrid-, que recorrerá 22 ciudades españolas, muestra la vida de mujeres sobre las que recaen todos los factores de discriminación posibles: género, clase, casta, enfermedad, prejuicios. Son dalits (intocables) o de grupos tribales: una es discapacitada; otra, seropositiva. Y, aunque no presentasen estas características, tampoco lo tendrían mucho más fácil: India es el cuarto país más peligroso del mundo para ser mujer, tras Afganistán, Congo y Pakistán. Según la ONU, los abortos selectivos, los infanticidios y los feminicidios han restado 50 millones de mujeres al censo desde que hay registros (ocho millones en una década).

“La palabra discriminación se queda corta, es auténtica exclusión, y empieza antes de nacer. Aunque está prohibido revelar el sexo del feto para evitar abortos, siguen produciéndose, o infanticidios al nacer. En el norte se dan muchos. Pero las mujeres conocen cada vez más sus derechos, gracias a campañas del Gobierno, ONG y los shangam, grupos comunales de mujeres. Una mujer sola tiene miedo a reclamar sus derechos, pero en grupo no”, explica Ferrer entre sorbos de zumo.

Cada una de las historias ilustra uno de los sectores en los que trabaja la Fundación Vicente Ferrer: ecología, vivienda, sanidad, discapacidad, educación, desigualdad, género. Una de las protagonistas es Yellamma, con movilidad reducida, que fue devuelta por su marido al ver que no podía trabajar. Hoy hace objetos de yute para la fundación, pero otras no tienen tanta suerte. “En un poblado, el padre de una niña discapacitada, viudo, que quería volverse a casar, mató a su hija. Le pregunté y me contestó con naturalidad: ‘La tiré ahí, a un embalse”, cuenta Ferrer.

De los siete ejemplos, Moncho Ferrer, que a estas alturas de la charla sigue en ayunas, escoge a Nagamma: 43 años, cuatro hijos, sin estudios. “De pequeña no tenía futuro. Hoy es la comadrona del pueblo, trabaja en el campo y lidera los shangam locales; además, elabora incienso en su casa para venderlo. Como líder, goza del respeto de la comunidad; puede ir a los bancos y tener firma”. Pero los retos siguen siendo mayúsculos: violencia doméstica, explotación sexual o bodas precoces. “En pocos meses hemos impedido más de 30. ¡Una de las novias tenía 13 años!”.

Evoca emocionado que en cada pueblo donde trabaja la fundación rinden homenaje a su padre dos veces al año, “la fecha de su nacimiento y la de su muerte, todos juntos, sin distinción de castas”. Ser hijo de Vicente Ferrer le ha granjeado un cariño sin límites, así que no resulta difícil averiguar cuál de los tres países que definen su vida (España; Reino Unido, por su madre, e India, donde nació y vive) es más importante para él. “De pequeño me abrasaba el sol porque quería estar en la calle jugando; pero soy muy poco británico y hablo mal español. Soy indio. Un indio muy clarito, pero indio”.

La infancia en positivo.

Mola dar noticias positivas, el denunciar lo que pasa puede acabar cansando, pero no es frecuente conseguir informaciones optimistas. Por eso me encanta poder poneros un vídeo de la segunda cadena de televisión española en que participa el amigo Albán junto a Federico, cofundador de la ong Mundo Cooperante. Se hace extraño ver haciendo declaraciones tan serias a alguien que derrocha simpatía y guasa por los cuatro costados, pero claro no todos los días se tiene la oportunidad de salir en la tele. Cada 15 días mundo cooperante presenta un documental en la 2 (ya os puse el de Alison) y en este vídeo además hablan de la infancia, de su eterna sonrisa, de sus balones de trapo, de su curiosidad y de su energía positiva aunque estén en entornos en los que los adultos nos venimos abajo.

 En el docu, que empieza en el minuto 5 del vídeo ( no os perdáis a la niña bailando en el último minuto), veréis el día a día de Khrisna una niña que con 7 años cuida de su hermanos, trae agua a casa etc. Tiene claro que quiere estudiar pero es difícil que su familia la deje, se necesita mucha paciencia y apoyo día a día durante muchos años. El trabajo de una vida puede venirse abajo en un rato, los que hemos estado allá lo hemos visto y sufrido, menores que llegada una edad dejan de pasarse por la ong, chicas que desaparecen… pero no hay que desanimarse hay que seguir luchando por un mundo mejor.

Muere baby Afreen.

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Este bebé luchaba en un hospital entre la vida y la muerte. Con pocos meses de vida, su padre le pegó una paliza, ¿ la excusa ? por ser una niña. Por lo menos los medios han dado importancia a la noticia como se merece, parece que la justicia va a actuar y puede que las cosas hayan empezado a cambiar, antes estos asesinatos ocupaban unas líneas en las estadísticas y poco más.

La diosa-niña sale de su encierro por un rato.

Ya os conté sobre la práctica ancestral del pueblo nepalí y el intento fallido de acabar con ella del gobierno maoísta. En 3 palacios de Nepal viven, encerradas, 3 niñas consideradas diosas hasta que les viene el período y son substituidas por otra. Esta costumbre es reforzada por mucho/as turistas que pagan por intentar verla en su palacio chiquitín. Esta semana se celebra el fin de año en Nepal (quedan unos 4 días) con actos religiosos como la procesión Seto Macchendranath en Kathmandú y la niña-diosa ha sido exhibida al acudir a ver la procesión.
Esto es lo que os conté en su día:

Otra de las costumbres que los maoístas en sus 9 meses de gobierno intentaron anular sin éxito (anularon la financiación lo que generó una gran protesta popular) es la de la Dyah Meiju o Kumari (mujer virgen) de Kathmandú y otras 2 menos conocidas en Patán, Bhaktapur. El Tribunal Constitucional les ha concedido derecho a la educación y libertad de movimientos. Pero no irán al cole sino que les visitarán profesores en sus palacios/prisión.

Desde la cultura tántrica Taleju (de sincretismo hindu-budista) de la dinastía Malla se elige una niña newarí de la casta Shakya/Bada, se la encierra en un palacio/templo (Kumari Chhen) y se la saca en ciertos ritos y procesiones. El día que alcanza la pubertad se la considera impura y se la devuelve a su familia y se elige una nueva.

Vivir en soledad es duro y produce depresión, con la sola compañía de alguna muñeca y curas solemnes desde los 4 años. Por eso prefieren los días en que la sacan a la calle y puede ver gente y comer con sus sirvientes. Pero leyendas como que tienen que superar la prueba de pasar una noche con 108 cabras y búfalos sacrificados, son mentira.
También es mentira lo que dicen algunas guías que una vez fuera se dediquen a la prostitución porque nadie se quiere casar con ellas ya que se cree que el marido moriría pronto. Rashmila Shankya diosa del 84 al 91 (en la foto), se sentía rara al salir pero poco a poco inició una vida normal y ahora tiene una empresa de software, tras ser la primera “exdiosa” que termina una carrera universitaria. Dice que está a favor de que la costumbre continue pero que se facilite la adaptación al mundo exterior.

A los 73 años y a por otro 8.000 (el Annapurna)

 Ya hemos hablado de él en otras ocasiones, Carlos Soria se encuentra de nuevo en Nepal, creo que es la persona mayor de 60 años que ha hecho cima en mayor número de picos de más de 8.000 m. Su blog no está muy actualizado pero de él ha salido esta noticia y las fotos.  Lleva escalados 11 ochomiles y sólo le quedan tres por conseguir, está rondando uno de ellos, el Annapurna.  ¡ Suerte y mucha cabeza, chaval !

Teníamos previsto subir de nuevo hasta el campo 1 para llevar algunas cosas que nos faltan, como algo de comida, alguna que otra tienda y efectos personales para poder pasar unos días allí arriba. Sin embargo, ayer nos cayó una nevada que hizo que tuviéramos que cancelar la ascensión, y la hemos pospuesto para mañana”, escribe en su diario.

El abulense dejó claro que no tiene prisa y la senda hasta los 5.100 metros del campo 1 “podía estar peligrosa”. “Ya sabéis que en general, y sobre todo en la montaña, intento guiarme por la prudencia, aunque sea excesiva. En estos casos, más vale prevenir que luego tener que lamentarnos”, apuntó.
Soria confía en que se derrita la nieve y así puedan dormir en el campo 1 este miércoles. “Al día siguiente queremos ir hasta el campo 2 para pasar también una noche a algo más de 5.500 metros. Con eso creo que ya estaré muy bien aclimatado, y sólo nos quedará seguir mirando al cielo para ver el tiempo, y en cuanto la meteorología nos lo permita, intentar el acceso a la cumbre. `Me siento fuerte y con muchas ganas de que llegue ese momento!”, añadió.
Por otra parte, el veterano alpinista, de 73 años, explicó que ha mantenido un contacto continuo con el médico Carlos Martínez, que ya está en el campo 1. “Muktu Sherpa estuvo con él, y me dice que esta misma semana van a poder poner cuerdas hasta el campo 3, a unos 6.400 metros de altura. Si es así, lo tendremos todo listo”, adelantó.
De hecho, para Soria el equipo de sherpas -integrado por Muktu, Nhorbu, Phasan y Shange-, está haciendo “un trabajo excelente”. “Los sherpas siempre son importantes en una expedición, pero en esta su papel está siendo impresionante. Les estoy tremendamente agradecido”, comentó.
Por último, relató la visita de los mexicanos Badía Bonilla y Mauricio López, que también intentarán ascender el Annapurna y a los que conoce de otros campos base. “Nos hemos tomado un té y hemos charlado de las opciones que presenta la montaña. Siempre es bueno compartir experiencias con otros montañeros, pero mucho más si se trata de gente tan seria y sensata como ellos. Sería un placer que pudiéramos compartir cumbre a la vez”, concluyó.

Nacer ciego en India

Si quieres hacer voluntariado en India hay muchas formas de empezar. Para empezar en la columna de la izquierda tienes un enlace donde explico cómo hacerlo, especialmente en Calcuta. Otra forma, ofrecerte a las ong’s que trabajan allá (para ello tienes una página entera de enlaces, en el botón ong’s bajo la foto de cabecera del blog). Esto es lo que ha hecho Pedro que nos cuenta que ha conseguido puesto como voluntario para construir una escuela de formación profesional para ciegos en el sur de India. Al final no ha podido ir por problemas de salud, lástima porque hemos perdido un informador crítico en el terreno, y no hay tanta-os. El caso es que por él he conocido la página de Estrella de la mañana, ong aragonesa que trabaja con discapacitados.

En su página web no dicen que se pueda hacer voluntariado con ellos (o yo,por lo menos no lo he encontrado), pero sí que he encontrado unas fotos muy chulas de Maiteh Mateo, aquí podéis ver más.

En el apartado de audios, la ong incluye una entrevista de radio, una forma fácil de conocer sus actividades y su forma de ser. En ella cuentan que en India hay 90% de ciegos y sólo 10% de ciegas  ¿ por qué ? ¿ porque ellas son más fuertes ?

No, simplemente porque si eres niña es posible que no le intereses a tu familia pero si eres niña y ciega lo más probable es que te quiten de en medio.

Esto es lo que nos cuentan desde su web:

Nacer ciego en la India es sinónimo de haber hecho algo terrible en tu vida pasada (según las creencias locales), y estar viviendo un castigo por ello.
     Los niños que así nacen pasarán el resto de sus días reclutados en sus casas, los mas afortunados puede que incluso coman, y los menos sufrirán todo tipo de abusos, desde ser utilizados para pedir limosna, hasta pasar el resto de sus días atados en un rincón.
     En este orfanato del Sur de la India, estos niños ciegos luchan cada día por demostrar que son solo eso, niños con muchas capacidades de aprender, de valerse por si mismos y sobre todo de ser felices. La ONG Española “Estrella de la Mañana” va mas allá y trabaja en un Centro Vocacional para niños ciegos y con discapacidades en el que podrán seguir formándose y aprender un oficio para poder ser realmente autónomos.

India Mon Amour

Así titula su último libro Dominique Lapierre, que ya está traducido al castellano. Parece que deja de hablarnos de lo duro de la India y se centra en alabar lo que le ha enamorado del país. También promete revertir parte de los beneficios en proyectos sanitarios en India, como viene haciendo hace años. A mí me parece un escritor muy efectista y cuando me leí su “La ciudad de la alegría” me pareció sobrevalorado en su día leí el originall en francés y escribí ” Una larga postal de un turista con una prosa sin fuste, personajes monótonos… (Me gusta el final con la favela hambrienta celebrando la bomba atómica, this is India, my friend).”.
Si cae en mis manos este nuevo libro ya os contaré que me ha parecido, y si alguien lo lee, le invito a contarnos su visión.

¡La India! Un país continente, un inmenso mosaico
de pueblos, de razas, de castas, de religiones, de
culturas. Un país de mil doscientos millones de habitantes
que viven en seiscientas cincuenta mil poblaciones,
donde se hablan más de setecientas cincuenta
lenguas. Donde se adora a veinte millones de divinidades.
¡La India! La promesa de un perpetuo asombro,
de un maravillarse a cada momento, de un auténtico
sinfín de espectáculos en los que lo sublime a
veces se mezcla con lo atroz, pero donde voy a descubrir
que la belleza se impone siempre y en todo lugar.
Un país que a menudo me sublevará, pero que jamás
dejará de hechizarme, de trastornarme, de revelarme
nuevos tesoros, de colmarme con nuevas alegrías. Un
país que demandaría diez vidas para penetrar en todos
sus misterios.

Este es un trocito de un fragmento del libro que podéis leer aquí.
Y aquí al autor promocionando su libro (en italiano churrigueresco) con la energía que le caracteriza (a mí me parece un poco flipado el colega):

Benarés desde una nube

Hace poco os conté unas cuantas cosas de Benarés, la ciudad más representativa de la cultura hindú para un turista occidental (¿accidental?). Pero, afortunadamente, no todo son turistas de agencia. Hace tiempo que sigo a unos chicos argentinos que se desplazan por el mundo, pasándoselo por todo lo alto y esta es su verborreica visión de Benarés.

Varanasi una vez que te fumaste uno con todos tus amigos y una india moderna experimental, se transforma en un carrusel que da vueltas y más vueltas, y que no para de divertirte y extasiar. De nuevo y por millonésima vez ese sentimiento infinito e inacabable de sorprendernos con todo fue lo que asomó durante el primer día de caminatas por cualquier calle que eligiéramos.

La presencia de vacas por milímetro cuadrado es mayor a la de personas en esta ciudad. La cantidad de turismo es abrumadora, las calles son todas y una por una, una gran aventura que no se sabe en qué o cuando terminará. Callejones que serpentean infinitamente por cada uno de sus recovecos llenos de moscas, llenos de bosta y llenos de todo tipo de comestibles y basura en estado de putrefacción.

A su vez, plagado de tiendas que venden saris, vestidos y todo tipo de cualquier cosa que se pueda enmarcar en el rubro textil. Una infinita cantidad de ancianos que se encuentran esperando la prometida “muerte final”, un montón de personas corriendo con cadáveres hacia los crematorios, un montón de pobreza, un montón de comida, de frutas, de jugos, de lugares que no se entienden que son… Infinita cantidad de ofrecimientos de opio, marihuana, hachís, heroína y cualquier otra cosa que a uno se le antoje… Todo, todo junto, todo nuevo, todo tremendamente llamativo y todo conviviendo en un espacio que parece estar siempre al borde de algún tipo de explosión.

Si bien Varanasi está llena de atractivos destacables, quisiera hacer especial hincapié en que más que nunca es una ciudad para caminar incansablemente, para mezclarse, para intentar espiar atrás de los agujeros, en los huecos, para charlar con cualquiera, para dejarse llevar por la mezcla de olores que exasperan los sentidos debido a los reducidos espacios.

Su mística y su condición de ciudad sagrada, sumadas a su arquitectura, su distribución espacial, su color, la basura, su amabilidad, sus templos, y casi todo hecho específico en Varanasi, invita a una pregunta, a una duda, y a un estado indefinido de la realidad con el cual experimentar, jugar, y por ende, divertirse. Una vez entonces que nos sentimos inundados y rebalsados completamente por este pedazo de flash hinduista modelo 2.0, y que logramos superar la primera etapa de estupefacción, fue cuando decidimos armar cuatro más, y embarcarnos en esto de hacer zoom y chequear concienzudamente los eventos relevantes que ofrece tan espectacular e indefinible lugar.
 
Así fue como todos juntos de la mano y llenos de risas ampliadas hasta el infinito, la agarramos a Ruchika y nos metimos en algunos de los eventos memorables de esta parte del viaje. Lo más relevante en cuestiones de templos, fue la visita a uno apodado el “templo dorado”, lugar del cual salimos con las típicas marcas en la frente, pero sitio en el que no nos pidieron dinero por ningún concepto.

Más allá de un par de monos que se pasean como panchos por su casa (como en varias partes de India) y una arquitectura no del todo espectacular, lo sobresaliente del evento fue ver como se desespera la gente por la utilización del espacio en frente de las figuras de las deidades más significativas, o para tocar piedras que significan cosas, y por eventos religiosos de todo tipo.

La nota de color y de risa la dieron los policías que estaban de guardia en la puerta del predio, quienes pusieron en práctica una enfática amabilidad sexual hacia la Rubia, y que sospechamos que también se hacía extensible hacia la parte masculina del grupo. Nunca lo sabremos, pero ciertas caras debo decir que son difíciles de olvidar.

Para continuar vibrando al ritmo de un hachís de muy buena calidad, pusimos rumbo hacia las ceremonias que se realizan enfrente de los ghats de Dasaswamedh y Man Mandir, que es un pire diario indescriptible, que se manifiesta alrededor de las siete de la tarde, y que mezcla en principio, humo, fuego, y tomatas de agua del Ganges. También acompañan musicalmente instrumentos como tambores, campanitas y un sinfín de agasajos que se le hacen al río sagrado.

Lleno de peregrinaciones de distintas partes de la India, y justo el día que nosotros asistimos, lleno de extranjeros que se los devoraba el personaje, de los cuales la más destacable y la que se llevó el premio a la boludez del siglo, fue una graciosa hippie que se sentó en medio de la multitud, en un lugar bien bien visible, a pretender meditar… Una atrevida que intentaba cerrar los ojos y mostrarle al mundo su extremo poder de concentración…

Un desperdicio y una lástima porque encima estaba buena, pero se le habían pegado las neuronas y se le había hecho un masacote jodido que la mantenía en posición de comportamiento mongólicamente llamativo y exagerado. Hasta los indios la miraban asombrados… Poechitaaa!!! La ceremonia en lo que a mí respecta un lujo total, aunque un poco extensa para el poco poder de concentración que tenía en el momento…

Como el tiempo vuela y la vida se acaba rápido, y teniendo muy en cuenta de que no nos queremos morir sin hacer una lista gigante de cosas que tenemos anotadas, decidimos que era tiempo de seguir todo lo que se pueda, y luego de comer algún tentempié y meternos algunos litros de agua, coca y bebidas de la India, nos fuimos a presenciar uno de los eventos estrellas de la ciudad: la quema de cuerpos en el ghat de Mani Karnika.

¿Qué decir de este novedoso evento? Empecemos por lo obvio: ver varios cuerpos recientemente perecidos quemándose todos juntos es un flash. Pero a lo que a mí respecta es sólo un flash producido por la relación que se tiene con la muerte en el mundo occidental, que para ser honestos, es nula.
 
El mundo occidental se empeña frenéticamente en anular, esconder y negar la muerte. Entonces para esta troop criada y crecida en ese ambiente, observar de repente cuerpos maltrechos y semi pútridos, que se van evaporando en frente de tu cara, y van dejando huesos al descubierto, a la vez que pierde partes que alguien se encarga de devolver a la montaña de llamas, es un poco chocante. Pero pasada la primera impresión y los primeros quince minutos de flash, y considerando y tratando de absorber esa parte de la cultura que se nos ha visto bastante negada y escondida, concluimos que nos parece mucho más natural esto, que lo que hacemos nosotros.
 
El fuego con que se prenden los cuerpos es portador de mitos varios, y hasta nos llegaron a decir que hace unos cinco mil años que está prendido. Se realizan rituales alrededor de los cuerpos… Familiares, maridos, etc., tienen los roles bien definidos y ceremonias que no vamos a ponernos a describir por falta de espacio, pero vale la pena indagar. El ambiente nocturno del ghat es sublime, un espacio de comunión y de reunión, mucha tranquilidad y personas que van desapareciendo por los aires.

Obviamente el aire está cargado de un misticismo despampanante, el cual relaja sus niveles si fumas menos, y si es la segunda o tercera vez que lo visitas. Hay simbolismo en la cantidad de leña que se utiliza, y si no se dispone del dinero para comprarla, hay algunos recursos de amparo disponibles. Un lugar precioso y ciertamente sagrado… De lo más sagrado y a su vez respetable que vi…

Para ponerle la corona a un día rey, nos fuimos con toda esta cantidad de imágenes transmitiéndose de neurona en neurona, a perdernos en un paseo nocturno por diferentes partes de la ciudad, y a intentar ver si así, lográbamos bajar un poco de tanto estímulo y tanta información…

Para finalizar debo hacer alusión al paseo en barco… No sé qué calificativo ponerle… Chistoso, bizarro, fumón… Quizás todo junto… Nos levantamos a las cinco de la mañana totalmente en contra de nuestra voluntad a realizar este típico paseo que se hace en el río sagrado. Lo que pasó fue que nos excedimos con el tamaño del caño que nos armamos, y encima estábamos en ayunas… Fiuuuuuuu… De lo manija que quedamos no podíamos siquiera arreglar el precio… Ese paseo en barco fue nada y todo a la vez…

Se escucharon frases como: “Mirá, mirá… Son los de la National Geograpichs…”. Vimos pasar gente mirando televisión en una canoa. Nos ofrecieron cosas de barco a barco… Mientras, y a todo esto, la gente se bañaba en las orillas del Ganges. La Rubia empezó a gritar: “Eso es un brazo… Mirá ahí… Flotando… Eso es un brazo…”. A Fede parecía que los ojos se le iban a salir del cuenco craneal. Creo que el indio que remaba le llegó a preguntar si estaba bien y le recomendó irse a dormir. Yo si hablaba me reía como un idiota y me daba vergüenza, y Juli sacaba fotos a cualquier cosa menos a lo importante. No sé… El evento que supuestamente es estrella en Varanasi, para nosotros fue el mejor chiste desde que nos volvimos a juntar. Un paseo que seguirá navegando en los distintos estados de mi mente…

La supuesta comitiva de National Geograpichs…
Después de todo esto, comentar sobre el festival de música, las vueltas en moto, y tanta información descolgada y archivada, ya no tiene sentido y carece de lugar..

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